El paso del pañal al orinal es un momento delicado para el niño y para sus padres. No existe una edad exacta para este cambio: el niño debe estar físicamente y psicológicamente maduro para aprender a controlar sus esfínteres.

Es importante que los padres dispongan del tiempo necessario para seguir con calma y paciencia al niño en su proceso hacia la independencia del pañal. Hay que escuchar al niño y observarlo mientras toma conciencia de las sensaciones de su cuerpo y del cambio que está viviendo.

Es necesario escucharlo y animarlo sin forzalo en ningún momento.
Existen algunas medidas que pueden contribuir a que se acostumbre a utilizar el orinal.

  • Pon cómodo al niño: los pies deben estar apoyados en el suelo y las rodillas más altas que el trasero para favorecer la contracción de los músculos abdominales. Si se utiliza un reductor para WC, es importante que pueda apoyar los pies sobre un taburete o un apoyapiés para que las piernas no queden colgando.
  • Asegúrate de que el niño se encuentre cómodo eligiendo con atención la habitación o el ambiente donde pones el orinal.
  • Proponle que se siente en el orinal después de las comidas preferiblemente. De este modo aprovecharás el reflejo que se produce en el intestino al llenar el estómago (reflejo gastrocólico).
  • Enséñale a no tener prisa, pero no lo retengas en el orinal durante demasiado tiempo (no más de 10-15 minutos).
  • Sé paciente y aplaude sus progresos: no te muestres impaciente o desilusionado si fracasa o si se ensucia la muda (es natural que se produzcan pequeñas pérdidas de heces cuando el recto está demasiado lleno).